ACTUALIDAD FFMM

Blog

Últimas novedades, noticias, eventos, etc.
sobre el día a día de nuestra Fraternidad Marianista

Camino de Santiago SFN 2026

El pasado 25 de junio, un grupo de 90 alumnos de 1.º de Bachillerato y 12 monitores poníamos rumbo a la Cruz de Ferro para comenzar allí nuestra peregrinación hacia Santiago.
Fraternidades Marianistas Provincia de Madrid

José Luis Gil López

publicado el 13 julio 2026

El pasado 25 de junio, un grupo de 90 alumnos de 1.º de Bachillerato y 12 monitores poníamos rumbo a la Cruz de Ferro para comenzar allí nuestra peregrinación hacia Santiago.

Después de casi veinte años desde la última vez que participé como monitora, decidí lanzarme de nuevo a esta aventura gracias a la invitación de Óscar Iglesias. Jamás imaginé que, después de tanto tiempo y con todo lo que ello conlleva, disfrutaría tanto de esta experiencia.

Todo comenzó con una emotiva misa del peregrino, preparada con mucho cariño y acompañados por nuestras familias. Fue el mejor punto de partida para este camino.

Tras muchas horas de viaje nocturno en autobús, llegamos a la Cruz de Ferro. Allí, una sencilla oración y el gesto de depositar nuestras piedras comenzaron a dar un sentido especial a esta peregrinación.

Han sido nueve etapas hasta llegar a Santiago. Muchos kilómetros recorridos. Conversaciones interminables, risas, algún que otro llanto, tiempo compartido, convivencia, canciones, palabras de ánimo y muchos achuchones.

Me siento orgullosa de poder decir que ha sido un Camino de diez. Porque cuando las cosas se preparan con cariño, se les dedica tiempo, ilusión y esfuerzo, y se hacen con amor del bueno, es muy difícil que salgan mal.

 Alumnos y monitores en la entrada a Portomarín.

Hemos acompañado a un grupo numeroso: 90 adolescentes, casi ‘ná’. Y han sido ellos los verdaderos protagonistas de esta experiencia. También los responsables de que todo haya salido tan bien y de que hayamos vivido unos días tranquilos, alegres y profundamente emotivos.

Con su comportamiento, su implicación, su educación, su cariño y su saber estar, nos han dado una auténtica lección. Nos han recordado, una vez más, que nuestros jóvenes valen muchísimo y que merece la pena confiar plenamente en ellos.

Cada mañana, durante la oración, dábamos gracias a Dios por un nuevo día y por la oportunidad de vivir esta experiencia. Invitábamos a nuestros alumnos a alzar la mirada, y ese ha sido el hilo conductor de todo el Camino. Cada jornada comenzaba poniendo a Jesús en el centro. Qué importante ha sido dar sentido a cada etapa escuchando la Palabra de Dios y descubriendo qué quería decirnos a cada uno de nosotros.

Y mientras algunos se encargaban de alimentar el espíritu, hubo dos personas fundamentales que cuidaron de nuestro cuerpo. No nos faltó una buena comida al finalizar cada etapa, siempre servida con una sonrisa y un buen humor admirables, a pesar del enorme trabajo y de las incontables vueltas que daban cada día con la furgoneta. Gracias, Rafa y Diego, por vuestro esfuerzo, antes y durante el Camino.

Hemos formado un grupo de doce monitores de edades y realidades muy distintas: profesores, catequistas, personal del colegio, antiguos alumnos, fraternos… Sin embargo, nos hemos sentido un auténtico equipo. Un equipo de los buenos, de esos que despiertan una sana envidia al ver cómo se entienden, cómo se organizan, cómo se apoyan, cómo se ríen y cómo disfrutan conviviendo.

Ha sido un verdadero lujo y un enorme privilegio compartir estos diez días con todos ellos. Sinceramente, creo que era imposible hacerlo mejor.

Merece la pena vivir una experiencia así junto a nuestros jóvenes. Merece la pena alzar la mirada para descubrir que Dios está presente en cada uno de ellos; que ha caminado con nosotros en cada paso, en cada mano tendida para ayudar al otro, en cada paisaje, en cada abrazo y en cada palabra de ánimo.

Equipo de monitores

Gracias a todos los que habéis hecho posible que este Camino de Santiago San Felipe Neri 2026 quede grabado para siempre en mi corazón.

Gracias por todo el trabajo realizado antes de comenzar, por el buen hacer de cada uno y por el cariño puesto en cada decisión.

Y gracias, Óscar, por pensar en mí y regalarme la oportunidad de volver a vivir esta maravillosa experiencia junto a todos vosotros.

Porque al final, alzar la mirada no era solo contemplar el horizonte, sino descubrir a Dios en cada paso, en cada persona y en cada instante compartido.

Buen Camino.

¿Te ha gustado el artículo? Compártelo en redes sociales
[social_warfare]

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 × 5 =

Misión compartida: desafío y esperanza 
para la vida de la Iglesia

Si algo caracteriza a la familia Marianista es el espíritu de familia que la define
donde religiosos y laicos recogen la pluralidad de realidades eclesiales bajo el paraguas de la misión compartida
FORTES MarianistasAcción Marianista para el DesarrolloApp Juntos en Oración (Android)Biblioteca Digital Marianista
Subir
calendar-fullchevron-down