Oración por la paz Cádiz Comunidad de Fe San Felipe Neri
“Alza la mirada”. Con este lema nos dábamos cita el pasado lunes de Pentecostés, los fraternos de Cádiz junto con toda la Comunidad de Fe de San Felipe Neri. Allí, en el jardín del colegio, a los pies de nuestra Madre del Pilar, tuvimos oportunidad de encontrarnos para rezar.
El levante gaditano aportó el soplo del Espíritu. Ese que nos llama a vivir el saludo del resucitado en nuestras vidas cotidianas. “Paz a vosotros”. Pedimos por la paz en el mundo, recorrimos todos aquellos territorios que tanto la anhelan y con las manos unidas, entonamos juntos el padrenuestro. Que venga pronto tu reino a todos los rincones de la tierra, Señor. En especial a los más olvidados.
Al atardecer del lunes, y bajo la mirada de María, compartimos un rato de convivencia, mirando ya de reojo ese patio que poco a poco se prepara para vivir los días grandes de la fiesta del cole, que anuncian que el curso va terminando, y anticipan la llegada del verano y de la playa. Buen momento para alzar la mirada y dar gracias.
Asamblea Regional Cádiz y Jerez 18 abril 2026
El pasado sábado 18 de abril celebramos las fraternidades de Cádiz y Jerez nuestra asamblea regional en el colegio San Felipe Neri de Cádiz. Nos reunimos un grupo de unas 40 personas de todas las edades y de los grupos de ambas ciudades.
Fue una jornada en la que pudimos tener momentos de oración compartida, otro tiempo para reflexionar sobre las líneas de acción que se votaron en la asamblea provincial de Guadarrama, así como charlar con Chicho nuestro responsable provincial recientemente elegido.
También se despidió de su servicio como responsable regional Selu de la fraternidad Guillermitos de Cádiz, tras siete años desempañando esta tarea.
El broche del día fue la eucaristía y posterior comida compartida entre todos siendo un magnífico momento de convivencia entre los fraternos.
Vigilia de Oración por la PAZ. LEON XIV
El sábado 11 de abril, a las seis de la tarde, nos hemos reunido un grupo de fraternos, convocados por nuestros hermanos de Cemi, para unirnos en oración por la paz.
Se trataba de “estar presentes” aunque en la distancia, en el llamamiento del Papa León XIV, unidos para rogar por la paz en el mundo.
Lo hicimos muy sencillo, en la capilla del CM Chaminade, nos conectamos con un móvil y un altavoz y escuchamos las plegarias que desde la Iglesia del Vaticano se nos ofrecían a todos los cristianos (o no).
Rezamos con ellos y cantamos todos juntos. Al final nos dimos la paz entre los presentes.
Para terminar, Manolo Medina nos recordó el pasaje del Evangelio en el que los discípulos le recuerdan a Jesús, lo difícil de alguna curación. Jesús les responde con mucha naturalidad que algunas curaciones (milagros) solo se pueden conseguir con mucha oración. El que tenga oídos para oir, que oiga.
Las ideas más interesantes de la alocución papal podríamos resumirlas de la siguiente forma:
“La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta”
La oración, reflexiona el Papa, no es un «refugio» para escapar de las responsabilidades, ni un «anestésico» para huir del «dolor que tanta injusticia desata». Más bien, es la «respuesta a la muerte» que nos invita a alzar la mirada y levantarnos de entre los escombros.
¡Debemos hacer todo lo posible. Sabemos muy bien que no es posible la paz a toda costa. Pero todos sabemos cuán grande es esta responsabilidad!.
La oración «nos educa para actuar», uniendo las «limitadas posibilidades humanas» con las «infinitas posibilidades de Dios». Así, pensamientos, palabras y acciones desintegran el mal, poniéndose al servicio del Reino celestial.
“Basta ya de idolatría de uno mismo y del dinero”
Necesitamos no dejarnos arrastrar por la aceleración de un mundo que no sabe qué persigue, para volver a servir al ritmo de la vida, a la armonía de la creación, y curar sus heridas.
La Iglesia es un gran pueblo al servicio de la reconciliación y de la paz, que avanza sin vacilar, aun cuando el rechazo de la lógica bélica puede costarle incomprensión y desprecio. Ella anuncia el Evangelio de la paz y educa a obedecer a Dios antes que a los hombres, especialmente cuando se trata de la dignidad infinita de otros seres humanos, puesta en peligro por las continuas violaciones del derecho internacional.