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sobre el día a día de nuestra Fraternidad Marianista
Pentecostés Madrid Junio 2026

En Carabanchel tenemos otra pradera, alternativa a la del Paseo del 15 de Mayo, alejada del barullo típico de las ferias. Y en esa pradera ya es tradición celebrar a otro Santo, el Espíritu Santo. O al menos es lo que hacemos las Fraternidades de Madrid.

Me han pedido que escriba sobre la fiesta de Pentecostés que los fraternos de Madrid celebramos el pasado veintitrés de mayo y me han pillado un poco con el pie cambiado, porque debo confesar que este año estuve un poquillo ausente durante ese tiempo. Uno ya es algo mayor y a veces se deja llevar por la nostalgia. Y ese día no pude evitar el recordar a los hermanos que otros años habían estado conmigo codo con codo ayudando con las mesas, sillas, bebidas, cada uno según sus posibilidades: Paco, Antonio, Dimas… que ya no estuvieron ni estarán más allí físicamente pero sí en espíritu.
Pero de otro Espíritu me han pedido escribir hoy, el Espíritu Santo que nos congregó ese día a todos en el frescor de la pradera del Colegio Amorós.
La primera y agradable sorpresa fue ver, junto a las habituales caras de fraternos y religiosos marianistas de toda la vida, a los que siempre es un gustazo volver a ver y abrazar, otras caras nuevas, jóvenes. Y más alegría aun fue poder comprobar en las reuniones que se hicieron por grupos que esas nuevas incorporaciones vienen con ganas y energías para sacar adelante este bonito proyecto, siempre inacabado, que son la Fraternidades Marianistas. Al menos yo necesitaba ver eso, puesto que a veces el pesimismo no nos deja ver más allá.

En esos grupos de trabajo que se crearon pudimos trabajar sobre pasajes del Evangelio que no por ser los clásicos de Pentecostés dejan de ser iluminadores para esta comunidad que formamos. El fruto de esa inspiración lo expusimos durante la celebración de la Eucaristía, concelebrada por Antonio y Pachi.
Durante la celebración eucarística también oficializamos la elección de la nueva Responsable Regional, Lucía Arroyo. Aprovecho para darle las gracias desde aquí por su ofrecimiento y le deseo lo mejor en el desempeño de su servicio.

Como remate de la jornada compartimos un pequeño ágape con lo que todos los asistentes llevamos para compartir.
No puedo terminar esta reseña sin agradecer a los organizadores el tiempo y la ilusión dedicadas a prepararlo todo. Gracias, Rocío Romero y Mariví Bescansa, Borja y Espe. Y por supuesto a la dirección del Colegio Amorós por poder disfrutar un año más de este magnífico paraje.
Pedro Luna
Maranatha (Carabanchel)




