Encuentro CLM Internacional Colombia 2026

“Os tomare de entre las naciones, os reuniré  de todos los países y os conduciré a vuestra tierra.” EZ 36,24

Colombia es un país excepcional donde la naturaleza te invade y la lucha entre lo moderno y la pobreza es una constante en sus calles. Pero lo mejor de Colombia son sus gentes, la acogida al extranjero; sea de donde sea, la amabilidad de sus palabras, de sus sonrisas… son humanidad en su pleno apogeo. Y desde esa amabilidad fuimos acogidos en el 9 Encuentro Internacional de las Comunidades Laicas Marianistas, celebrado en Bogotá del 17 al 23 de agosto. Es muy difícil de describir, pero sentirse en familia con personas de otras partes del mundo, es una sensación que revive el sentimiento de humanidad y comunidad de una forma maravillosa. Las marianistas y los marianistas siempre hemos creído en el respeto hacia cada una de las personas que formamos este carisma, contemplar como las culturas de los distinto lugares lo enriquecen, hace que nos hayamos repetido una y otra vez “el carisma marianista está muy marcado”. Porque está muy marcado en la libertad, en la forma de salir al mundo con Vida, y en la forma de vivir la espiritualidad desde la Fe del corazón. Una ilustración, una pulsera, una imagen de la virgen coreana, una botella de vino con la etiqueta de Chaminade, una universidad americana… es lo material que resume nuestro carisma, todo realizado desde el Amor que nos impulsa en nuestros lugares, en nuestros territorios, en nuestras ciudades.

Tomarles el pulso a nuestras comunidades, a nuestra vida, a como mejorar nuestra organización, nuestra misión…fueron algunos de los aspectos que tratamos desde cada continente. Pero no hubo día más fructífero como el de ver y contemplar con nuestros propios ojos la vida marianista en pequeños proyectos de barrios olvidados de Bogotá, donde un grupo de laicas, religiosas y religiosos dan vida al mensaje de Jesús para cuidar y atender a los que mas lo necesitan. Proyectos de misión compartida repletos de cariño, dedicación y humanidad. Y en esa misión compartida, aun necesitamos avanzar hacia la construcción de una iglesia donde todos y todas damos pasos hacia delante, dónde los laicos asumimos que nos toca estar en sitios que nunca estuvimos y dónde los sacerdotes también deben soltar y confiar.

Vivir con los signos de los tiempos significa escuchar a los mas jóvenes que estuvieron muy presentes en el encuentro, sin ellos es imposible avanzar. Es necesario cuestionarnos nuestra iglesia para poder transformarla, ellos y ellas son los que mejor saben derribar muros en una sociedad que les invita a todo lo contrario.

Damos las gracias al anterior equipo internacional por todo el servicio realizado y damos la bienvenida al equipo nuevo liderado por Matt Dunn (EEUU) y nuestra Leles Quero (Almería) como responsable de Europa.

Y yo personalmente quiero dar las gracias a todas y cada una de las personas que formáis las Fraternidades Marianistas de Madrid, por haberme dado la oportunidad de haber vivido esta experiencia. Quizás todos y cada uno de nosotros deberíamos de pasar por ella alguna vez en nuestra vida, enriquece infinitamente la manera de ver nuestro carisma, nuestra iglesia y nuestra forma de vivirla. Gracias, gracias, gracias!

Llani
Fraternidad Inmortales

Taize Fraternidad Cream Jerez

Tras una semana muy intensa, y aún con resaca emocional y espiritual, queríamos enseñaros y contaros gran parte de lo vivido en Taizé.

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Han sido 8 dias, aunque, más que 8 días, diría que han sido 8 regalos:

1- La oportunidad de conocer a otros jóvenes de la familia marianista de toda España y a jóvenes de diferentes partes del mundo, culturas y confesiones. Ha sido increíble el buen ambiente y el sentimiento de grupo que ha surgido desde el primer momento, donde la complicidad, el apoyo y la cercanía nos han unido muchísimo y nos ha convertido en amigos en cuestión de horas. Un auténtico espíritu de comunidad que nos ha hecho sentir verdaderamente en casa.

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2- La oportunidad de profundizar en la oración a través del silencio, los cantos meditativos y la paz que se respira en cada encuentro en la Iglesia de la Reconciliación.

​3- Descubrir que una comida simple y una conversación sentados en el suelo o en un banco de madera, son más que suficientes para reconectar con lo importante.

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​4- Los grupos de compartir: espacios donde escuchar y expresarse con libertad, hablando de fe, dudas y vida con personas de realidades muy distintas que acaban sintiéndose cercanas.

​5- Descubrir que la fe y la comunidad también se celebran a lo grande en Oyak entre guitarras, canciones, bailes, risas y conversaciones compartiendo un refresco o un crêpe.

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​6- Fregar platos, limpiar baños o repartir la comida entre risas y cantos, descubriendo la belleza y la alegría de cuidar a los demás en las cosas pequeñas ¡En todo amar y servir!

​7- Comprobar que el amor de Dios que nos une, es infinitamente más fuerte que cualquier frontera, idioma o confesión.

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​8- Regresar a casa con la mochila cargada de recuerdos inolvidables y con el corazón lleno de esperanza, paz y el compromiso de seguir construyendo comunidad en nuestras vidas cotidianas.

Por supuesto, nada de esta experiencia habría sido igual sin los religiosos marianistas y los fraternos que nos han acompañado estos días. Gracias por vuestro tiempo, por las conversaciones de corazón a corazón, por sumaros a cada risa y por ayudarnos a exprimir al máximo lo que Taizé tenía preparado para nosotros. ¡Sois un regalo inmenso!

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Papá León XIV, jóvenes Madrid

Cuando supe que el papa León XIV iba a visitar España y que uno de sus primeros actos sería una vigilia con jóvenes en Madrid, tuve claro que quería estar allí. Ya había vivido tres JMJ y pensaba que sabía todo lo que ocurriría, pero como pasa siempre con las cosas De Dios, acabó sorprendiéndome.

papa león xic con jóvenes madrid julio 2026 jimena ffmm

Llegué a la Plaza de Lima cuando todo el mundo estaba allí, y entre la multitud, la marea rosa de marianistas. Ya desde el principio se respiraba un ambiente muy especial. Las calles estaban llenas de jóvenes de todas las edades, familias, sacerdotes, religiosos y voluntarios que sonreían sin conocerse, compartían agua, cantaban y se saludaban como si llevaran toda la vida juntos. Había banderas de muchas comunidades y países, guitarras, canciones y una alegría difícil de explicar con palabras.

Lo que más me impresionó fue comprobar que no hacía falta conocerse para sentirse parte de algo mucho más grande. Durante unas horas desaparecieron las diferencias. Todos estábamos allí por el mismo motivo, con ganas de escuchar al Papa León y de vivir una experiencia de fe compartida.

Cuando el Papa llegó en el papamóvil, la emoción fue indescriptible. Verle tan cerca, saludando con sencillez y deteniéndose para bendecir a niños y enfermos, hizo que todo el mundo estallara en aplausos. Aun siendo un encuentro multitudinario, daba la sensación de que hablaba personalmente a cada uno de nosotros.

Sus palabras me llegaron especialmente cuando nos recordó que los jóvenes no somos solo el futuro de la Iglesia, sino también su presente. Nos animó a no tener miedo de vivir nuestra fe con alegría, a construir puentes en una sociedad cada vez más dividida y a ser testigos de esperanza allí donde estemos. Fueron mensajes sencillos, pero profundamente actuales, que me hicieron reflexionar sobre cómo vivo mi día a día.

El momento más emocionante llegó durante la oración. Después de los cantos y del diálogo con algunos jóvenes, se hizo un silencio impresionante. Miles de personas permanecimos en recogimiento al mismo tiempo. En medio de una ciudad tan grande como Madrid, ese silencio transmitía una paz que pocas veces he experimentado.

Al terminar la vigilia, mientras caminábamos de vuelta hacia el colegio, ninguno tenía prisa por marcharse. Todos comentábamos lo mismo: habíamos vivido algo que iba mucho más allá de un acto multitudinario. Habíamos experimentado una auténtica comunidad. Personas que no se conocían se despedían con abrazos, intercambiaban contactos o simplemente se deseaban un buen regreso a casa.

Creo que eso es lo que me llevo de aquella noche. Más allá de la emoción de ver al Papa en su primera visita a nuestro país, descubrí que la Iglesia sigue estando llena de jóvenes con ilusión, con ganas de servir y de caminar juntos. Salí de la Plaza de Lima con el corazón lleno de esperanza y con la certeza de que, cuando la fe se vive en comunidad, tiene una fuerza capaz de transformar a las personas.

Jimena Bescansa ffmm